La Emboscadura- 1° Parte

Trabajo-esclavo

1. Las preguntas que se nos hacen van simplificándose y exacerbándose.

«Irse al bosque», «emboscarse» – lo que detrás de esas expresiones se esconde no es una actividad idílica. Antes al contrario, el lector de este escrito habrá de disponerse a emprender una excursión que da que pensar, una caminata que conducirá no sólo allende los senderos trillados, sino también allende los límites de este libro.

La cuestión de que aquí se trata es una cuestión medular de nuestro tiempo, es decir, una cuestión que en todo caso entraña peligros amenazadores. Al igual que lo hicieron en su momento nuestros padres y nuestros abuelos, también nosotros hablamos mucho de «cuestiones». De entonces acá eso que se denomina en este sentido una cuestión ha sufrido ciertamente cambios significativos. ¿Hemos llegado a cobrar conciencia de esto en grado suficiente?

No quedan tan lejos de nosotros los tiempos en que tales cuestiones eran vistas como grandes enigmas -como el «enigma del mundo», por ejemplo- y abordadas con optimismo, con un optimismo que se creía capaz de hallarles solución. Las otras cuestiones diferentes de éstas eran consideradas más bien como problemas prácticos; así, la cuestión femenina o la cuestión social en general. También de estos problemas se pensaba que eran solucionables, aunque la solución no se esperaba tanto de la investigación cuanto de la evolución de la sociedad hacia unos órdenes nuevos.

Entretanto la cuestión social ha quedado resuelta en vastas zonas de nuestro planeta. La sociedad sin clases ha hecho evolucionar de tal manera esa cuestión, que ésta ha pasado a convertirse más bien en una parte de la política exterior. Esto no quiere decir, naturalmente, que estén desapareciendo sin más las cuestiones, como se creyó en los primeros momentos de euforia -afloran a la superficie, por el contrario, otras cuestiones, unas cuestiones que son distintas de las anteriores y más candentes que ellas. Con una de estas cuestiones vamos a ocuparnos aquí.

 

Ernst Jünger, La Emboscadura.

#emboscado_social_La_Emboscadura.

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La Emboscadura-Intro

 

0_EMBOSCADURA_INTRDUCCIONDesde hoy y por unos días recorreremos juntos, si así lo desean, el libro de Ernst Jünger, La Emboscadura.

Tendremos la oportunidad de recorrer juntos este breve ensayo en donde el autor realiza una crítica a algunos de los científicos de la política, expertos en derecho público y derecho civil, que no son capaces de captar el sentido de los tiempos. Hasta que el hombre no capte el sentido de lo que está sucediendo en su totalidad no podrá ejercer su libertad de un modo completo, el hombre no surgirá con una nueva apariencia mientras no comprenda qué está sucediendo hoy.

Jünger se enfrenta al problema y previene contra ambas posibilidades proponiendo la “emboscadura”, que tiene como fin conseguir ser una persona singular en un mundo tan agresivo contra las singularidades y tan disolvente de las comunidades locales. En este mundo la “mediocridad va asociada a un poder funcional enorme”, y ni la enorme burocracia, ni las Sociedades Anónimas, ni los supra-Estados, ni las agencias de calidad, ni las megalópolis, ni la opinión pública, reflejan un ápice de personalidad ni de carácter. El gigantesco poder funcional va irremediablemente asociado a la depresión del carácter personal de las relaciones humanas. En el tiempo se desvela, pues, una nueva relación con el poder, aquella en la que la respuesta personal no puede ignorar la omnipresencia del Poder, y “en el fondo no es posible considerar por separado la tiranía y libertad, (…) la tiranía sólo puede llegar a ser posible en aquellos sitios donde la libertad se ha domesticado y diluido en un huero concepto de sí misma”. El nuevo poder exige una respuesta también nueva, en la que, para empezar, “uno no quiera simplemente que no lo esquilen, sino que esté dispuesto a que lo despellejen”.

El poder aparece hoy con la forma de un Estado neutralizador que controla la conciencia con la sutil perversión de que ningún tipo de vida comunitaria es necesaria, y con la convicción de que el problema se encuentra en la personalidad y la solución en la neutralidad técnica. Un poder así exige el paso personal de la acción al ser. Ya no basta con actuar con libertad, hay que ser libre. La cuestión ha pasado a ser existencial, total, personal. Ya no se trata de una organización libre, sino de personas libres. Así, paradójicamente, este poder prácticamente total provoca, a su vez, su contrario, una libertad más pura: “este mundo que está lleno de coacciones y de medios de coaccionar habrá de servir para poner de manifiesto la libertad en su entero esplendor”.

Serán aproximadamente 34 entregas, de ser posible 1 cada día, distribuidas de la siguiente manera . Espero que esta idea sea de su agrado. Cada entrega la iremos sumando al hashtag #emboscado_social_La_Emboscadura.

INDICE

-INTRODUCCIÓN

1. Las preguntas que se nos hacen van simplificándose y exacerbándose.

2. Llevan a disyuntivas, como lo muestran las elecciones.

3. La libertad de decir «no» es restringida sistemáticamente.

4. Está destinada a dejar patente la superioridad de quien hace las preguntas

5. y se ha convertido en un riesgo

6. que se asume en un sitio tácticamente equivocado.

7. Lo dicho no pretende ser una objeción contra su significado moral.

8. La “emboscadura” representa una nueva respuesta de la libertad.

9. Los hombres libres son poderosos, aunque constituyen únicamente una minoría pequeñísima.

10. Nuestro tiempo es pobre en grandes hombres, pero produce figuras.

11. La amenaza genera pequeñas minorías selectas.

12. Junto a las figuras del Trabajador y del Soldado Desconocido aparece una tercera figura, el Emboscado.

13. El miedo

14. puede ser vencido por la persona singular

15. si ésta adquiere conocimiento de su poder.

16. La emboscadura, en cuanto conducta libre en la catástrofe,

17. es independiente de las fachadas político-técnicas y de sus agrupaciones.

18. La emboscadura no contradice a la evolución,

19. sino que introduce libertad en ella mediante la decisión de la persona singular.

20. En la emboscadura la persona singular se confronta consigo misma en su sustancia individual e indestructible.

21. Esa confrontación expulsa el miedo a la muerte.

22. Aquí las Iglesias no pueden dar más que asistencia,

23. pues, en su decisión, la persona singular está solitaria,

24. y el teólogo puede, ciertamente, hacerle cobrar consciencia de su situación,

25. pero no sacarla de ella.

26. El emboscado atraviesa por su propia fuerza el meridiano cero.

27. En las esferas de la medicina,

28. del derecho

29. y del empleo de las armas la decisión soberana corresponde al emboscado,

30. quien tampoco en la moral actúa de acuerdo con doctrinas

31. y se reserva la aceptación de las leyes. El emboscado no participa en el culto del crimen.

32. El decide la naturaleza de su propiedad y el modo de afirmarla.

33. Es consciente de la inatacable profundidad

34. desde la cual también la Palabra otorga, una y otra vez, plenitud al mundo. En eso reside la misión del «Aquí y ahora».

 

Cordialmente

Ernesto Oscar

La infoesfera

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Infoesfera es un neologismo compuesto de información y esfera.

El primer uso documentado de la palabra en inglés InfoSphere fue en una revisión de un libro en 1971 por la revista Time por R.Z. Sheppard en la cual él escribe

“En la misma forma en que un pez no puede conceptualizar el agua o las aves el aire, el hombre apenas entiende su infoesfera, esa envolvente capa de esmog electrónico y tipográfico compuesto de clichés del periodismo, entretenimiento, publicidad y gobierno”.

En 1980 fue usada por Alvin Toffler en su libro La tercera ola en el cual escribe “Lo que es inevitablemente claro, lo que sea que elijamos creer, es que estamos alterando nuestra infoesfera fundamentalmente… estamos añadiendo un nuevo estrato de comunicación al sistema social. La emergente infoesfera de la Tercera Ola hace que la de la era de la Segunda Ola – dominada por sus medios de comunicación masivos, la oficina de correos, y el teléfono – parezca totalmente primitiva en contraste.”

La definición de Toffler probó ser profética ya que el uso de “infoesfera” en los años 1990 se expandió más allá de los medios de comunicación para especular sobre la evolución común del Internet, la sociedad y la cultura.

En su libro “Digital Dharma,” Steven Vedro escribe que “Emergiendo de lo que el filósofo-sacerdote francés Pierre Teilhard de Chardin Llamó la noosfera compartida del pensamiento humano colectivo, la invención y la búsqueda espiritual, la infoesfera es a veces utilizada para conceptualizar un campo que envuelve nuestros cuerpos físicos, mentales y etéricos; afecta nuestros sueños y nuestra vida cultural. Nuestro sistema nervioso en evolución ha sido extendido, como el erudito de los medios de comunicación Marshall McLuhan predijo a principios de los años 1960, dentro de una aceptación global”.

El término fue usado por Dan Simmons en la saga de ciencia ficción Hyperion publicada en 1989 para indicar lo que el Internet se volvería en el futuro: un lugar paralelo, virtual, formado de miles de millones de redes, con “vida artificial” en varias escalas, desde lo que es equivalente a un insecto (pequeños programas) hasta lo que es equivalente a un dios (inteligencias artificiales), cuyas motivaciones son diversas, buscando tanto ayudar a la humanidad como dañarla.

Infoesfera

La palabra ha sido usada también por Luciano Floridi, basándose en biosfera, para denotar el entorno informativo en conjunto constituido por todas las entidades informativas (así como incluyendo agentes informativos), sus propiedades, interacciones, procesos y relaciones mutuas. Es un ambiente comparable, pero diferente del ciberespacio (el cual es únicamente una de sus sub-regiones, por decirlo así), debido a que también incluye espacios fuera de línea y análogos de información. De acuerdo a Floridi, es posible igualar la infoesfera a la totalidad del der. Esta ecuación la lleva a una ontología informativa.

Franco Berardi es un inconformista que cuestiona el énfasis actual de las artes contemporáneas y demás círculos de las élites bien educadas en el concepto de «devenir». Es un concepto central en la obra de sus profesores Gilles Deleuze y Felix Guattari, con quienes ha mantenido una larga colaboración y sobre los cuales ha escrito un libro. El deseo, nos decían, siempre es bueno, pero ahora por lo visto no siempre es así. Ya no estamos en la fase de «devenir» digitales: ahora vivimos inmersos en el paradigma de la red y, como vemos, la vida aquí es bastante ajetreada.

Berardi me recomendó que leyera Capitalist Realism [Realismo capitalista], de Mark Fisher, un libro publicado en 2009 que describe lo que ocurre cuando se naturaliza el posmodernismo. Fisher define la visión del mundo implícita en el posmodernismo como «impotencia reflexiva».

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«Saben que las cosas están mal, pero sobre todo, saben que no pueden hacer nada al respecto. No obstante, ese “saber”, esa “reflexividad”, no es una mera observación pasiva del estado de cosas actual: se trata de una profecía autorrealizada». Uno de los obstáculos que dificultan la realización de una respuesta a la saturación informativa es que uno siempre puede batirse en retirada hacia una posición de indiferencia.

Los jóvenes y no tanto viven en un mundo en el que no se puede hacer nada. Tienen la sensación de que la sociedad se está desmoronando y nada va a cambiar.

Fisher atribuye esa impotencia a una patologización generalizada que excluye la posibilidad de la politización.«Muchos de los estudiantes adolescentes con los que he hablado», escribe Fisher,

«parecían vivir en un estado de hedonismo depresivo; un estado que consiste en la incapacidad para aspirar a nada que no sea la búsqueda del placer».

La respuesta de la gente joven ante la libertad que ofrecen los sistemas posdisciplinarios ha consistido «no en construir proyectos, sino en dejarse caer en una laxitud hedónica, una suave anestesia mental, en el cómodo alimento y la desconexión que les proporciona jugar a la Playstation, las noches en vela viendo la televisión o fumar marihuana».

Franco Berardi, psicoanalista de formación, relaciona la condición descrita por Mark Fisher con el hecho de que

la esencia maquinal de la televisión y los ordenadores ha desplazado el afecto de la madre y la voz del padre como fuentes primarias de adquisición del lenguaje.

La indolencia se convierte en una virtud desde el momento en que uno empieza a no echar en falta los titulares de las noticias… Esa es la estrategia del Rey Digital. No más llamadas a la moderación ni intentos de filtrar enormes montones de basura con la esperanza de encontrar algunos diamantes de información vital… Más bien al contrario, navegamos y buscamos sin rumbo y a ciegas por la web. Estamos completamente conectados y, aun así, nos da igual. La deslumbrante seducción visual de las empresas de Relaciones Públicas y los ingenieros de software de poco sirven ante esta actitud capital. Los flujos de información han dejado de penetrar en nuestra estructura mental; los escudos reflectantes hacen su trabajo.

Dice Berardi que no vivimos en una «economía de la atención », que es un concepto basado en la idea de elección y muy del gusto de los liberales y los conservadores de las generaciones salientes. Como si existiera alternativa a participar en Facebook, Twitter y tener el teléfono celular conectado las 24 horas del día. Para los que nacieron tras la generación del baby boom, para los niños de la generación X que han mamado desde pequeños el realismo capitalista, eso es sencillamente falso. Dice Berardi:

«El problema no está en la tecnología. Tenemos que acostumbrarnos a vivir con ella. El elemento fatal es la combinación del infoestrés con la competencia. Tenemos que ganar, y tenemos que ser los primeros. El verdadero efecto patógeno es la presión neoliberal, que es la que hace que la vida hiperconectada sea tan invivible, y no la abundancia de información en sí misma».

 

Fuente:

Geert Lovink es fundador y director del Institute of Network Cultures y un reputado teórico de la información australiano-holandés. Lovkink es autor de varios libros y del blog networkcultures.org/geert. Este artículo es un extracto adaptado de su último libro, Networks Without a Cause [Redes sin causa].

Wikipedia

 

De Noche Justo Antes de los Bosques

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A lo largo del texto encontramos varios personajes entre los que destacan dos de ellos. Estos son el protagonista y la persona que escucha. El protagonista es una persona que ya ha vivido mucho, viajada , cansada de la sociedad pero al mismo tiempo con la intención y el sueño de poder cambiarla para mejorarla. Por eso será una persona con un aspecto descuidado y con las arrugas de la experiencia ya marcadas. Asimismo, aparece desde el principio con la ropa muy mojada debido a la lluvia y a todo el camino que ya ha recorrido, al igual, se halla borracho y malhumorado. Por tanto, su actitud se encuentra a caballo entre la agresividad y la pasión.

Por otro lado nos  topamos con el joven novato que aún nada de la vida sabe, pero que su inocente mirada muestra que es una víctima más del sistema. Se presentará un chaval ingenuo, inofensivo y confiado, que sin decir si quiera una palabra escucha con atención todo el monologo del personaje principal. En cuanto a su vestimenta, se tratará de una cotidiana, nada particular y sin una gota de lluvia sobre él. Pues su ausencia de experiencia ha impedido que la lluvia le moje, todavía le queda mucho mundo que recorrer y toda la vida por delante.

Parte del texto.

”… Me entran ganas de ponerme a beber (si no fuera por el dinero), de largarme de aquí (si supiéramos adónde ir), de estar en una habitación, donde podamos hablar, aquí, no logro decirte lo que tengo que decirte, tendríamos que ir a otro sitio, sin nadie entorno nuestros, sin problemas de dinero y esta mierda de lluvia, a gusto, sentados en la hierba, algo asi, que no tengamos que movernos, con todo el tiempo del mundo por delante, con la sombra de los árboles, entonces diría: ésta es mi casa, estoy a gusto, me tumbo y chau.

– pero eso hombre es imposible,

– ¿conoces algún sitio donde te dejen estar a gusto, donde te dejen tumbarte y chau? no se olvidan nunca de ti, no hay nada que hacer, se preocupan por ti, te empujan, no te dejan en paz, de trasiego todo el día, te dicen para acá, y uno se viene para acá, para allá y agarras y vas para allá, mueve el culo, venga, y a hacer las maletas, cuando trabajaba, me pasaba la vida haciendo las maletas: a trabajar a otro sitio, siempre hay que buscarse la vida en otro sitio sin tiempo para desahogarse, sin tiempo para alucinar, sin tiempo para tumbarte en la hierba y decir chau, te mandan que te mudes a patada limpia, a trabajar a otro sitio, más lejos, aún más lejos, son capaces de llevarte a empujones hasta Nicaragua, así de claro, porque a los de esos países, los traen a empujones sin más historias, y cuando llegan aquí, nada de hablar, nada de dormir, nada de alucinar, si quieres trabajar, andando, mira, si nosotros, los idiotas de este lado, nos dejamos tomar el pelo, acabarán llevándonos a patadas hasta Nicaragua, y los idiotas del otro lado se dejan tomar el pelo y aterrizan aquí, pero mientras tanto, el trabajo siempre hay que ir a buscarlo a otro sitio, nunca puedes decir: ésta es mi casa y chau (por eso yo, cuando me voy de un sitio, siempre tengo la impresión de dejar algo que era mi casa más que allí adonde voy, y cuando te dan un nuevo empujón y te vas otra vez, allí donde vas a ir, serás aún más extranjero, y así siempre: cada vez eres más extranjero, cada vez estás menos en casa, te empujan cada vez más lejos, con tal de que no sepas adónde vas, y cuando te vuelves, cuando miras detrás tuyo, siempre, siempre es el desierto), pero con tal de que uno se pare un buen rato y diga: que se hayan a la mierda, no pienso mover￾me de aquí y me van a escuchar, si te tumbas en la hierba de una vez por todas y te tomas el tiempo necesario para desahogarte, tú largas tu rollo y los que han venido a empujones desde Nicaragua te cuentan el suyo, nos decimos unos a otros que somos más o menos extranjeros pero chau, ahora, tranquilos, vamos a escuchar todo lo que tengamos que contarnos, entonces te das cuenta, y yo me di cuenta de eso, de que te están tomando el pelo, mira, yo me paré, escuché, me dije: ya no trabajo más hasta que dejen de tomarnos el pelo, de qué sirve que Nicaragua se traslade hasta aquí, y que yo tenga que marcharme hasta allá, si en todas partes es lo mismo, y cuando todavía trabajaba, les hablé de mi idea de sindicato internacional a todos los infelices llegados de no sé dónde que aterrizan por aquí en busca de trabajo, y me escucharon y yo escuché a los nicaraguas cuando me hablaban de su país, allí hay un general viejo que se pasa los días y las noches junto a un bosque, le llevan de comer para que no tenga que marcharse, y que dispara sobre cualquier cosa que se mueva, le llevan más municiones en cuanto se le terminan, me hablaban de un general y de sus soldados, rodean el bosque y tiran al blanco sobre cualquier cosa que emprenda el vuelo por encima de las hojas, todo lo que aparezca en el lindero, todo lo que avistan que no sea del mismo color que los árboles o que no se mueva como ellos, mira, me escucharon y yo les escuché, y me dije: en todas partes es lo mismo, cuanto más me dejo empujar, más extranjero soy, ellos terminan aquí y yo terminaré allí, allí donde todo lo que se mueve ha ido a esconderse en las montañas, a orillas de los lagos, en los bosques, mientras un general, con todos sus soldados, recorren las montañas, registran las orillas del lago, cercan todos y cada uno de los bosques, y tiran al blanco sobre cualquier cosa que se mueva, cualquier cosa que no sea del mismo color o que no se mueva igual que las piedras, el agua y los árboles, oí aquello y me paré, ya no me muevo más, digo: aquí está mi casa, si no hay trabajo, pues no trabajo, si el trabajo me vuelve majara y me tratan a empujones, tampoco trabajo, quiero tumbarme, quiero desahogarme de una vez por todas, quiero hierba, la sombra de los árboles, quiero dar voces y poder dar voces, incluso si disparan…”

Bernard-Marie Koltès (Metz,1948—París,1989) fue un dramaturgo, escritor y director teatral francés.

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Coincidencias

¿Cómo es posible que en Alemania, el país con el movimiento obrero más organizado de Europa, millones de trabajadores apoyaran a Adolfo Hitler a pesar de su carácter reaccionario? Una respuesta interesante pero controvertida a esta pregunta la ofreció Wilhelm Reich en su libro “La psicología de masas del fascismo”: el apoyo masivo al nazismo habría sido consecuencia de la represión sexual propia de un modelo de familia autoritario muy extendido entre las clases medias y entre gran parte de los trabajadores. La represión de los instintos sexuales más profundos y desde la más tierna infancia habría creado individuos con grandes carencias y frustraciones que habrían tratado de compensar participando en un movimiento autoritario y obedeciendo a un líder que reproducía a nivel político esas mismas estructuras autoritarias de la familia.

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Wilhelm Reich fue un autor muy polémico en su época. Sociólogo, psicoanalista y comunista austriaco (expulsado del partido por “heterodoxo”), vio la llegada de Hitler al poder en Alemania en 1933. Ese año escribió su obra “La psicología de masas del fascismo” para tratar de dar una respuesta a la pregunta que en ese momento se hacían en la izquierda europea: ¿Cómo es posible que millones de trabajadores alemanes, el movimiento obrero más grande y mejor organizado de Europa, no impidieran e incluso apoyaran al fascismo a pesar de tratarse de una ideología reaccionaria que trabajaba en contra de sus intereses como clase social? Y también, ¿cómo es posible que millones de ciudadanos alemanes de clase media aceptaran la muerte de la democracia y el triunfo de un sistema que les perjudicaba en sus aspiraciones individuales, tanto económicas como políticas?

Reich explicó que según el dogma imperante entre los autores marxistas en los años 30, a los que calificó como “vulgares”, eran las condiciones económicas las que determinaban la conciencia de clase y por lo tanto la acción política de las masas. Según este planteamiento, no habría otra fuerza más poderosa que la realidad económica para mover a los individuos hacia una determinada ideología política que debería corresponder a sus intereses. Es decir, en teoría, durante la crisis económica que azotó el mundo a partir de 1929, las masas deberían haber apoyado a las izquierdas porque solamente éstas defendían sus intereses frente a la explotación capitalista despiadada, y los nazis deberían haber carecido casi de de seguidores entre los obreros y las clases medias en peligro por la crisis porque “su esencia se presentaba como la expresión más extrema de la reacción política y económica”.

Sin embargo, la realidad tomó un rumbo muy diferente. Como explicó el autor, “la crisis económica, que hubiera debido imprimir un impulso hacia la izquierda a la ideología de las masas, inició de hecho un deslizamiento hacia la derecha que se apoderó de todas las capas proletarias de la población”. Reich fue incluso más lejos y aseguró que “fueron precisamente las masas empobrecidas las que ayudaron a la instalación en el poder del fascismo, es decir, a la reacción política más despiadada”. ¿Por qué?

¿Por qué se equivocaron los partidos de izquierda?

Reich criticó que el análisis de sus compañeros marxistas no tuviera en cuenta otra variable más poderosa a la hora de predecir el comportamiento político del individuo que no fueran las condiciones económicas. Para Reich, lo que faltaba en el análisis marxista eran las condiciones subjetivas, las fuerzas que anidan en el interior de la personalidad de cada individuo y que pueden incluso ser más poderosas que las condiciones objetivas de su entorno. Reich se refería a la estructura psíquica de cada individuo, que tiene su expresión política en la psicología de las masas.

Según Reich, los partidos de izquierda habrían fracasado ante Hitler porque no supieron trabajar las condiciones subjetivas de los obreros alemanes, mientras que los nazis sí supieron conectar y movilizar la estructura psíquica del proletariado y las clases medias mediante una propaganda muy eficaz. En este sentido, Reich explicó que “la ideología de cada formación social no solamente tiene como función reflejar el proceso económico, sino también enraizarlo en las estructuras psíquicas de los hombres de esa sociedad”. Es decir, mientras que los partidos de izquierda hablaron durante la crisis de la lucha de clases con un éxito moderado entre los obreros, Hitler habló de otros asuntos que conectaban mejor con la mayoría de la población.

¿Cómo fue eso posible? Porque el mensaje de Hitler era absolutamente “irracional” y por ello consiguió un apoyo igualmente totalmente irracional que nada tenía que ver con las causas “objetivas” de los autores marxistas. El movimiento nazi tenía un fuerte componente emocional “que no se sostiene con argumentos racionales”.

El control de las ideas

Reich explicó que la conciencia colectiva no avanza a la misma velocidad que los acontecimientos, por ejemplo una crisis económica: “La situación económica no se traslada inmediata y directamente a la conciencia política”. Existen una serie de controles que impiden esperar una reacción inmediata y explosiva por parte de las clases explotadas contra su situación y el principal control es el ejercido sobre las ideas. En este sentido, Wilhelm Reich citó a Karl Marx para explicar que “las ideas de la clase dominante son también las ideas dominantes de cada época”. Es decir, es posible mantener bajo control a una mayoría sumisa que acepta la explotación y la dominación gracias al control de las ideas

Pero no se trata de una simple manipulación mediática y del mensaje. Es mucho más profunda. Según Reich se articula a través de la familia, en concreto del concepto de la familia dominante que reproduce a escala doméstica las relaciones de poder y dominación del Estado sobre los individuos: “La familia autoritaria representa la célula productiva más inmediata y la más importante del pensamiento reaccionario: constituye la fábrica de la ideología y de la estructura reaccionarias”, explicó el autor.

En concreto, Reich aseguró que la dominación comienza en los primeros años de vida del individuo con la represión de los instintos sexuales del niño y adolescente, aplicando la prohibición, los castigos y el remordimiento. Se trata de una técnica muy eficaz porque “la inhibición sexual es el medio de ligar al individuo con la familia”. El objetivo de esa unión sería convertir “el lazo biológico del niño con su madre y el de la madre con los niños en una fijación sexual indisoluble y en una falta de aptitud para contraer otros vínculos. El vínculo del niño con su madre es el núcleo de la unión familiar”. Una vez pasa el tiempo y los niños se convierten en adultos, esa unión con la familia se traslada al Estado, ya que “las representaciones de patria y de nación son, en su núcleo subjetivo emocional, representaciones de la madre y de la familia”.

Según este análisis, la familia reproduciría a pequeña escala a la nación y representaría a la patria, con la que se formarían unos lazos de lealtad que impedirían cualquier actitud hostil hacia el poder estatal. En otras palabras, según Reich el miedo a la libertad sexual sería el principal obstáculo para la revolución contra la explotación económica y contra las clases dominantes, y la mejor vía para apoyar las opciones políticas reaccionarias que reproducen las relaciones de poder que se dan en las familias autoritarias.

La clase media, el principal apoyo de Hitler

La familia era la base de la estructura social de las clases medias porque proporcionaba la ayuda económica y era la base de la existencia de los pequeños y medianos negocios, ya que a diferencia del gran capital que explota a los obreros, “la clase media se explota a sí misma” (empleando a familiares en el negocio, manteniendo a la mujer en el hogar, etc). A su vez, esta explotación familiar se basaba en una estructura patriarcal con una fuerte represión sexual, lo que reproducía en la familia la dominación del poder estatal: “La posición del padre en el Estado y en la economía se refleja en su actitud patriarcal con respecto al resto de la familia. El padre representa en la familia al Estado autoritario, de donde el padre se convierte en el más precioso instrumento del poder estatal”, afirmó Reich.

Esa posición autoritaria del padre facilitó el acceso del nazismo a las clases medias, según Reich, ya que el liderazgo carismático de Hitler representaba a ese padre autoritario. Hitler encarnaba a la nación y la relación de la masa era emocionalmente individual: es decir, cada uno de sus seguidores creía tener una relación individual con Hitler y sentía una confianza infantil hacia Hitler, una actitud provocada desde la infancia por la familia autoritaria que extirpaba cualquier tipo de iniciativa independiente: “Cuanto más ha perdido el individuo, a consecuencia de su educación, su sentido de la independencia, tanto más se manifiesta la necesidad infantil de apoyo por la identificación afectiva con el führer. (…) El pequeño burgués reaccionario se descubre a sí mismo en el führer, en el Estado autoritario; en razón de esa identificación se siente defensor de la nacionalidad”, escribió Reich.

La clase media fue, con diferencia, la que mayor apoyo prestó a los nazis en su camino hacia el poder (“El grueso de las tropas de la cruz gamada fueron las clases medias”). La familia autoritaria creó el marco para que el mensaje de Hitler fuera bien recibido en esa clase social. Pero, ¿cuál era ese mensaje?

El mensaje de Hitler: la lucha contra el sistema a favor del sistema

El propio Partido Nazi tenía un origen pequeño burgués y el componente emocional del mensaje del nazismo funcionó porque, según Reich, coincidía con las estructuras de esta capa social: “En lo esencial el origen pequeño burgués de sus ideas coincidía con las estructuras de las masas, dispuestas a darles la mejor acogida”. Es decir, el mensaje del nazismo se acoplaba como un guante a las clases medias. ¿Por qué?

Las clases medias vivían atemorizadas por la expansión del gran capital que amenazaban con destruir su modo de vida. El pequeño comercio se arriesgaba a ser absorbido por las grandes empresas en las ciudades y las pequeñas propiedades campesinas estaban amenazadas por los grandes latifundios en el campo. Temían perder su estatus social y acabar “degradadas” a clase obrera, hacia la que sentían una mezcla de temor y desprecio. Las clases medias vieron en el nazismo una oportunidad de enfrentarse a sus dos miedos, el gran capital y la clase obrera, y a tener una expresión política propia: “Las clases medias se pusieron en movimiento y, bajo el disfraz del fascismo, efectuaron su entrada en la escena política como fuerza social”, escribió Reich.

Las clases medias interpretaron su apoyo a los nazis como “una lucha contra el sistema, y por tal entendía el régimen marxista de la socialdemocracia”. Pero también sentían un violento rechazo al gran capital. Como escribió Reich: “Nunca hubiera podido ganar Hitler para su causa a las clases medias si no hubiera prometido iniciar la lucha contra el gran capital”. Precisamente el gran capital era un aliado fundamental para los nazis y su objetivo fundamental de acabar con las fuerzas de izquierda, según Reich, por lo que obligatoriamente existió una contradicción con las aspiraciones de las clases medias de realizar la “revolución nacional”.

Esa contradicción fue superada con éxito por Hitler porque conectó con esta clase social en su aspecto más íntimo, según Reich: “El estudio de la eficacia psicológica de Hitler sobre las masas debía partir de la idea de que un führer o representante de una idea, no podía tener éxito más que si sus conceptos personales, su ideología o su programa se encontraban en armonía con la estructura media de una amplia capa de individuos integrados en una masa”. Es decir, Hitler contó con la ayuda de la estructura de la familia autoritaria para imponer un mensaje altamente irracional y emocional entre la clase media que “olvidó” sus aspiraciones revolucionarias contra el gran capital guiados por un liderazgo carismático y autoritario.

Los obreros, también con Hitler

Pero las masas que llevaron al movimiento nazi al poder no provenían solamente de las clases medias, ya que solamente con ellas no era suficiente alcanzar una mayoría decisiva en las sociedades de los años 30. Como ya se ha señalado, un número muy considerable de trabajadores, incluso muchos organizados en el movimiento obrero, apoyaron a los nazis a pesar de que representaban supuestamente justo lo contrario de sus intereses objetivos. Según Reich, lo hicieron porque “se aburguesaron”, es decir, adoptaron una conciencia de clase media y con ella adoptaron las mismas estructuras que permitieron calar el mensaje nazi.

A diferencia del proletariado en época de Marx y Engels a mediados y finales del S.XIX cuando los obreros sufrían unas condiciones de vida miserables, en los años 30 del S. XX, los obreros (los alemanes, sobre todo), disfrutaban de unas condiciones de vida mucho mejores, lo que les habría alejado de su motivación revolucionaria y les habría acercado emocionalmente a las clases medias. Los obreros habrían adoptado así los modelos pequeño-burgueses de familia autoritaria, facilitando el acceso de la ideología nazi a un grupo social en el que, según los analistas marxistas de la época, no debería haber tenido cabida.

Hitler pudo contar así con el apoyo masivo de la clase media y con una amplia capa de la clase trabajadora porque en ambas funcionaba la estructura de la familia autoritaria. Por lo tanto, y a modo de conclusión, Reich explicó que para combatir a las ideologías reaccionarias no hay que apostar por un discurso basado en la realidad “objetiva”, sino adentrarse en la estructura psíquica de cada individuo que no tiene por qué coincidir con la realidad que le rodea. Por todo ello, la única manera de atacar a las fuerzas reaccionarias y conseguir que triunfe la revolución, es atacando el concepto de familia autoritaria y la represión sexual de sus miembros.

El poder de lo irracional

“La psicología de masas del fascimo” de Wilhelm Reich es una teoría heterodoxa que analiza la causa del apoyo masivo a una ideología extremista, irracional y violenta por parte de una sociedad moderna y educada. Reich despertó una importante polémica con este libro, que cuenta con muchos detractores y también con muchas opiniones favorables abriendo un debate todavía sin fin.

la psicologia de masas del fascimo

Hoy es difícilmente aplicable, al menos al pie de la letra. El mundo, al menos en Occidente, se ha transformado de manera decisiva en algunos de los aspectos clave de su teoría. Por ejemplo, el concepto de familia autoritaria ya no existe en las sociedades europeas actuales de la misma manera como en los años 30 del S. XX. Sin embargo, más de ocho décadas después, esta obra de Wilhelm Reich contiene unos elementos interesantes de reflexión acerca de cómo millones de personas guiaron su comportamiento político por lo emocional y lo irracional en una época de crisis.

 

Michael Neudecker, periodista y politólogo, profesional de la comunicación política de origen alemán. Su experiencia profesional ha transcurrido hasta el momento en el ámbito de las corporaciones locales, el parlamento regional de Madrid y la redacción de El País donde aprendió su oficio. Ha colaborado como analista en diferentes páginas web y mantiene dos blogs personales donde escribe sobre historia (La Vida de los Años http://vidayeltiempo.blogspot.com.es/) y sobre análisis político y de comunicación (Las Reglas del Juego http://mneudecker.blogspot.com.es/).

El sufragio Universal

Tanto nos costaría imaginar una sociedad donde nadie te gobierne. Donde una minoria que se considera mayoria decide el destino de tu vida que en general produce solo beneficios a esa minoria. El ignorante es facil de engañar se lo manipula y a este solo le queda aferrarse a hipócritas patriotismos.

Sin mas cada dia asumo que esta democracia ha perdido sentido, por que asi quieren que suceda lo. Solo buscan instalar una administarcion que responda a los intereses financieros, sin politicas de estado ni sociales o culturales. Una sociedad merced al consumismo y materialismo, que solo se dedique a trabajar consumir y obedecer.

En mis años de juventud habia considerado que todos los ciudadanos debian tener la posibilidad de elegir sus representantes, pero si este ciudadano no se instruye, no lee, no conoce lo que vale ni sus derechos ni obligaciones, esta en grado de elegir un gobernante. Si este ciudadano es facil de manipular por una propaganda estratégicamente construida y manejada por los medios concentrados, podemos decir que ese voto es independiente?.

Si no reflexionamos de modo amplio sobre lo que llamamos conciencia, sin dogmas, rigidez ni determinismo alguno, difícilmente podemos ampliar el horizonte de nuestra existencia, cambiar nuestra condición, individual y social, ni dar un sentido a nuestros propios actos.

Una idea que expresa toda la potencialidad del ser humano en su afán de superar sus propios límites, lo que sólo es posible en el seno de un movimiento colectivo que la comparta. Es un movimiento de la mente que se traduce en gestión, es un movimiento colectivo que se expresa en vida, es acción y experiencia de cada una de las personas que lo componen.

Y, por eso, más que un mero pensamiento es también un sentimiento, una ética, un método, una filosofía social, una manera de pararse frente a lo que somos para proyectarnos a lo que podemos ser, individual y colectivamente.

Nietzsche nos decia hace mas de un siglo

El carácter demagógico y la intención de influir sobre las masas es en la actualidad algo común a todos los partidos: todos ellos, en virtud de dicha intención, se ven forzados a transformar sus principios en crasas estupideces pintadas al fresco y expuestas a la vista de todos. Imposible cambiar ya nada en ese campo. Es más: resulta superfluo levantar siquiera el dedo en signo de oposición, pues en ese terreno vale lo dicho por Voltaire:quand la populace se mêle de raisonner, tout est perdu (cuando el populacho se entromete a razonar, todo está perdido). Sobrevenido algo así, no queda ya sino avenirse a las nuevas condiciones al igual que uno se aviene cuando un terremoto desplaza las antiguas lindes y contornos del suelo y altera el valor de la propiedad. Aparte de ello: siendo así que en toda política se trata de hacer la vida más soportable al mayor número posible de personas, qué menos que éstas puedan determinar también lo que ellas entienden por vida soportable. Si, por añadidura, creen poseer la inteligencia para hallar los medios adecuados conducentes a aquella meta, ¿de qué serviría dudar de ello? Quieren, ni más ni menos, que ser los forjadores de su propia felicidad o desdicha y si ese sentimiento de autodeterminación sumado al orgullo por las cinco o seis ideas que abrigan y alumbran sus cabezas les hace realmente la vida tan agradable como para soportar gustosos las fatales consecuencias de su estrechez mental, poco hay que objetar en contra. Eso sí, siempre y cuando aquella estrechez mental no vaya tan lejos como para exigir que todo se convierta en política en el sentido antedicho y que todosdebamos vivir y obrar según esos mismos criterios. Y es que, ahora más que nunca, es necesario permitir que algunos se abstengan de la política y se mantengan un tanto al margen: pues también a ellos les empuja en tal sentido el gusto por su autodeterminación. Se suma también a éste el pequeño orgullo de callar cuando hablan demasiados o, en general, cuando lo hacen muchos. Acto seguido se les debe perdonar a esos pocos que no concedan especial importancia a la felicidad de los muchos, ya se entienda bajo ese término a los diversos pueblos o a los estratos de cada población, y que, ocasionalmente, se hagan culpables de algún gesto irónico. Pues su seriedad radica en otras cosas, su concepto de felicidad es muy distinto, y su meta no la puede abarcar cualquier mano tosca, provista de tan sólo cinco dedos. Y, finalmente, viene aquello que sólo se les concede muy a contrapelo, pero que también es obligado concederles: momentos para que, de vez en cuando, salgan de su aislamiento silencioso y pongan nuevamente a prueba la fuerza de sus pulmones. Entonces se llamarán unos a otros como los extraviados en un bosque, para darse a conocer entre sí y animarse mutuamente. Algo que, inevitablemente, hace audibles algunas cosas que suenan mal a los oídos a los que no van destinadas. Total, poco después se hará de nuevo silencio en el bosque, de manera que, otra vez, podrán percibirse el chirrido, el zumbido y el aleteo de los innumerables insectos que viven en él, sobre él y bajo él.

Ernesto Oscar

El manso rebaño

Por Sylvain Lamoureux.

Al leer, aprendo y vivo y veo el número cada vez mayor de gente que dice estar “despierta”. Estas personas con sus investigaciones, documentos, enlaces de la web, toda “evidencia” de que ellos deben estar “despiertos”.

Se lamentan acerca del 1%,

  • que controla el mundo

  • que está envenenando nuestra agua y alimentos

  • que está haciendo estragos en nuestros sistemas financieros

  • estelas químicas (Chemtrails)

  • que se droga

  • que comete asesinato

  • que tortura

  • que encarcela,

…la lista es interminable.

Lo que no ven es que no es el 1% sino el 99%, que son los facilitadores de esta catástrofe a la que nos referimos como civilización y que dificulta cualquier tipo de progresión en la evolución humana.

Tomemos en perspectiva el 1% que aborrecemos:

OXFAM había publicado un reporte (“Riqueza: Teniéndolo todo y Queriendo más Wealth: Having it All and Wanting More” – de corta duración en los medios pero bueno, Justin Bieber estaba haciendo algo imprudente) que 85 personas en el mundo controlan más de la mitad de la riqueza del mundo.

Un poco de matemáticas simples:

1% de los 7,000,000,000 millones (billones) de personas son 70,000,000 (millones) de personas, sin embargo, sólo 85 son propietarios de la mitad de los recursos del mundo, haciéndolos el 0.000000012%.

Así que ¿por qué es que hacemos un número aceptable tal como 1% en lugar de ver lo ridículo que realmente es?

Ahora vamos a hablar de los “despiertos“:

Tal vez hay 70 millones de personas que están empezando a darse cuenta de que las cosas no son como parecen y lejos de estar óptimos en el curso del desarrollo humano (despiertos).

70 millones de personas parecen mucho, pero en realidad sólo representarían un 1% de la población humana.

Ahora estos individuos “despiertos” todos ven que la mayoría de la población (el 99%) están dormidos al volante y no están haciendo lo suficiente para mantenernos conduciendo sobre el límite.

El ‘manso rebaño’ (como muchos, incluido yo mismo, los he llamado),

  • pueden ser vistos aceptando leyes que eliminan sus (y mis) derechos para sentirnos “seguros”

  • defienden a los ricos porque ellos también aspiran a la riqueza y a una vida fácil

  • defienden el sistema repitiendo lo que han oído hablar de otros sistemas (el mal conocido contra el que usted no conoce)

  • dicen cosas como: “Esa sólo es la forma en que es”, o “¿Qué puedo hacer yo?”

Básicamente ellos ayudan a lograr todo lo que el 0,000000012% quiere lograr a través de su temor, aceptación y apatía.

Ahora aquí está la parte difícil: ¿cómo culpar a 99% de las personas (incluidos nosotros mismos)?

Es mucho más fácil echar la culpa externamente al 1% (que es mucho más grande de lo que debería ser, pero aceptable para la mente) que ver a nuestra propia complacencia dentro de los problemas de nuestra especie (por no hablar de otras especies y la Tierra misma).

Para verlo como realmente es significaría que todo el mundo tendría que hacer una introspección honesta de su propio ser. Todo lo que han aprendido que les hace creer quienes son.

Tendrían que tener una mirada honesta y moral en el mundo a nuestro alrededor, al que todos hemos ayudado a dar forma, de una forma u otra. Tendrían que profundizar en lo desconocido y querer “cambiar” (no, no del tipo de Obama) en lugar de estar contento y temeroso de todo lo que pudiera interferir en el “equilibrio” en el que encuentran consuelo.

Suena como demasiado trabajo y tal vez incluso un pocomamby-pamby

Todo lo que pido con estos pensamientos es que la gente deje de usar el programa del 1% y por lo menos empiece a utilizar el cero seguido por siete ceros seguidos de doce – 0,000000012 – por ciento cuando discuta sobre los gobernantes (para que podamos ver lo ridículo que realmente es), y tal vez para reflexionar y discernir la información (incluso ésta) antes de simplemente repetir lo que es presentado; como llamar dinero en lo que se ha convertido – créditos de la vida – pero estoy divagando, es para otro momento tal vez…

Sylvain Lamoureux es simplemente un hombre que quiere pensar pero se frustra a cada paso.

Traducido del inglés por Adela Kaufmann :

http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/ciencia_conscioussociopol147.htm