“Ahora dime francamente una cosa , me apelo
a ti y tu respondeme:

Imagina que eres tu
a construir el edificio del destino humano,
con el único objetivo de hacer felices a los hombres,
de brindar a ellos al final, paz y tranquilidad;
pero imagina también que para llegar a esto es necesario
e inevitable causar sufrimiento a un pequeño ser[….],
y sobre sus lágrimas sin venganza alguna
elevar este edificio:

Aceptarías ser el arquitecto
en esta condiciones?.”
Fiodor Dostoievsky

En el desorden organizado de mi memoria siento mi cerebro rebuscar en la la búsqueda de rastros. Tengo algunos indicios, algunas pocas señales Bajorrelieves, graffitis enigmáticos. Mo mas que estos pocos , pero despues de todo que cosa se de mis recuerdos?. No se donde buscan cobijo, donde anidan, donde se esconden, cual es su existencia , que rumbo conducen. Cuántos caminos, calles, desviaciones han tomado antes de llegar a mi. Cuando pienso en algo que me sucedió a la edad de 5 años, tornan a mi mente imágenes descoloridas por el tiempo. reconozco la escuela, la iglesia, aquel niño de aire tímido, la mirada perpleja al ver todos aquellos con guardapolvos blancos, sentado en el banco con un cuaderno, un lápiz ,una goma y los seis colores en la cajita de cartón.  Y así prepararnos a  una larga Des-Educación y una interminable cadena de mentiras que es el preludio del mundo de los adultos. Desde la ventana se veía el pasar las nubes, se distinguen los arboles del patio, los compañeros de escuela, la ventana aquella que hoy me acompaña , aquella sutil frontera entre la imaginación y el mundo.

Me veo vivir, observó otros vivir y tengo la impresión que la inconsciencia es en cambio la  conciencia. Llego aquí sin saber decir como juicios o valores, lugares comunes o tic intelectuales han llenado mi cerebro. En el fondo, la personalidad de un hombre es obra de un escultor invisible,del cual no sabemos nada y sobre quien nada podemos hacer. Presumimos de tener nuestra verdad, que retenemos consciente, pero sobre ella en realidad tenemos poca influencia. De lo contrario creo las cosas hubieran andado ciertamente de otra manera. Estamos siempre de frente a caminos ya trazados en precedencia. Muy difícil salir de ellos. Un hombre no se hace, viene hecho, construido, moldeado, manipulado, son muy escasos los momentos de conciencia en los que uno dice YO . A darnos la impresión de sentirnos libres, de construir nuestro pensar. Pero en realidad no existe un YO en si mismo; sino una continua y arduo trabajo de reconquista de uno mismo.

En esta permanente oscilación , para conservar la forma del presente la conciencia debe liberarse de todo aquello que apenas ha sucedido, eliminar todo aquello que busca quedar en superficie, decidir que es aquello que conservamos, mandar en lo mas profundo los automatismos que conducen nuestras vidas, reconectar los efectos de la realidad y al final  todo incluso por el tiempo que vendrá.

Qué enorme distancia existe entre describir y vivir la vida. Vivimos solo experimentando cosas de nosotros mismos, en ese preciso instante de conciencia en donde se inventa la propia realidad, y es escuchando mi voz que se cosa quiero decir, leyendo la pagina de un libro que comprendo el sentido. reflexionando a fondo aclaró mis pensamientos y a mi mismo. Deseando algo es que se descubre el deseo.

Es el instante de la decisión que me rinde libre  

Desde aquí el pensamiento es dirigido sobre sí mismo y sobre las cosas. No desde un punto abstracto cualquiera, sino desde un preciso instante, aquí y ahora. Un instante que sobrevive al futuro, y a la libertad como su campo de acción. Decidirse es un acto de voluntad en el presente, solo perdiéndose como unidad, como individuo, pero encontrándose con decisión en el presente, el YO puede superar los propios límites e intentar sobrepasarlos .

Fuente: Del libro “Quando Decidiamo” de Mauro Maldonado

 

 

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