Derecha e Hipocresía.
Cuando en política se habla de derechas e izquierdas, se está estableciendo una categorización convencional, que no tiene un sentido real.
Esta categorización sirve solamente para diferenciar antípodas. Se podría haber usado blanco y negro o frio y calor, duro y blando, halcones y palomas, daría igual.
La izquierda se asocia con el pensamiento político que nace con los postulados de la Revolución Francesa: Libertè, Egalitè, Fraternitè. Es, preponderantemente, un movimiento libertario, igualitario, solidario, y revolucionario en cuanto a la voluntad de cambiar la realidad.
Pero ¿Qué es la derecha? ¿Es un pensamiento político, es un sistema político-económico?
Hay muchos corrientes o pensamientos políticos-económicos distintos: El liberalismo, el socialismo, el anarquismo, el corporativismo, el comunismo, el marxismo, el nacionalismo, etc., y todas las variantes de cada uno de ellos.
Sin embargo, lo que se llama La Derecha no es liberal, como afirma ser, como se demuestra en el ensayo “Los “Liberales Argentinos”. Gorilocracia e Hipocresía.”. Es más, en cualquier lugar del mundo, salvo la Argentina, los liberales son progresistas y la derecha está representada por el conservadurismo.
¿Qué es la derecha?
La derecha es conservadora, no es una corriente de pensamiento sino una parte de una población que no quiere cambiar el orden establecido, las condiciones presentes (en cualquier tiempo), el statu quo. Cualquiera sea el sistema imperante, en ese momento y en ese lugar.
Lógicamente, quienes no quieren cambiar el estado de cosas son los que creen que ante un cambio pueden perder parte de lo que tienen, es decir, son los que más tienen o, por lo menos, los que más creen tener. Una primera conclusión muy básica es que La Derecha supone una concepción muy egoísta.




Acá habría que decir que hay quienes piensan, por suerte, que “no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita” (San Agustín).
Por definición, entonces, estos configuran un grupo que son “privilegiados” (o se sienten así) respecto de los demás y que no quieren resignar estos privilegios.
Los “privilegiados” son menos en cantidad (deben ser necesariamente menos) que los “no privilegiados”. Obviamente, la conservación de estos privilegios no puede ser concebida sino a costa de los “no privilegiados”.
Si es cierto que La Derecha está conformada por los que pretenden conservar una supuesta posición de privilegio propia y, por definición, son menos personas que aquellos que no son beneficiados por los privilegios que se quieren conservar, teóricamente nunca podrían, democráticamente, ganar elecciones.
¿Cómo hacen para ser gobierno, entonces? Porque de hecho lo han sido y lo son.
Hay varias explicaciones posibles: La primera es la que establece Eric Hobsbawm (por nombrar a uno) en su libro “Revolucionarios”: la incapacidad manifiesta e histórica de las distintas versiones de la izquierda, en todo el mundo, de colaborar entre si y de aceptar sus diferencias para no ser funcionales a La Derecha.
Otra explicación, no menor, es la obtención del poder mediante el uso de la fuerza por parte de La Derecha, o sea los golpes de Estado, lo que es muy claro especialmente en Latinoamérica.
Sin embargo, hay otra explicación (no excluyente), que es la hipótesis central de este trabajo. Vamos a ella.
Repasando los textos que hemos escrito para analizar personajes de la derecha, los medios de comunicación que responden a estos intereses, las actitudes de las derechas, sus corporaciones, etc., hemos encontrado un concepto, un calificativo, que se repite recurrentemente, un factor común: Hipocresía.
Tratando de unir el análisis inicial de este pequeño ensayo que es: la derecha es conservadora y necesariamente minoritaria, con el factor común mencionado en el párrafo anterior: la hipocresía, se puede llegar a una conclusión.
La respuesta a la pregunta antes formulada ¿Cómo hace La Derecha para ser gobierno? es: se disfraza.
En Argentina los conservadores se disfrazan de liberales en lo político y ejercen un liberalismo económico (neoliberalismo) que contradice lo liberal político. Contradicen a los máximos pensadores del liberalismo.
Cuando el mundo estaba sumido en el autoritarismo feudal surge el liberalismo de Locke que postula la libertad del hombre, como hombre individual, pero Locke también decía “aquel que se apropia mas frutos que los que necesita para comer, los dejará corromperse y, por lo tanto, usurpa la parte de su prójimo.”, es decir, piensa en un liberalismo solidario para un bienestar general. Adam Smith, en “La Riqueza de las Naciones” postula la libertad económica total pero para defender a las mayorías. Tanto es así que embiste contra los terratenientes norteamericanos diciendo “Son ignorantes y egoístas. Son los dueños de la tierra y eso los hace creer que alimentan al resto de la humanidad…” y mostrando su desprecio por los hombres de negocios también decía Smith: “… los capitalistas rara vez se reúnen sin conspirar para conseguir privilegios….”. Porque el postulado de Smith sobre la libertad económica (discutible a la luz de los resultados) era para evitar que los privilegios que otorgaban las regulaciones que conseguían los “hombres de negocios” perjudicaran a la mayoría, y no al revés.
Los conservadores argentinos, autodenominados “liberales”, dicen admirar a Montesquieu, quien propone la división de poderes en el gobierno, “porque “cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan reunidos en una sola persona o corporación, entonces no hay libertad porque es de temer que el monarca haga leyes tiránicas para ejecutarlas del mismo modo”, pero apoyan e integran las dictaduras que lo primero que hacen es cerrar el Parlamento. Hipocresía.
En EUA, en tanto, los conservadores se disfrazan de patriotas militaristas que luchan por la libertad de su país y del mundo y en nombre de tal libertad, the american way of life, masacran pueblos y naciones enteras, como ser Irak, cuyas famosas armas de destrucción masivas nunca se hallaron, o a Japón, único país en recibir dos bombas atómicas (en poblaciones civiles) cuando la guerra estaba ya terminada. Hipocresía.
No azorarse, lo mismo hicieron los “liberales argentinos” de la mano del Gral. Bartolomé Mitre con Paraguay (el Irak de América del Sur), en donde en nombre de la “civilización”, la “libertad” y el “libre cambio” se destruyó la industria, los ferrocarriles, los telégrafos y los cultivos paraguayos, se asesinó a toda la población mayor de 12 años y se le quitó parte de su territorio a pesar de que el Tratado de la Triple Alianza establecía, taxativamente, que esto último no iba a ocurrir. Además, por supuesto, se endeudó al Paraguay, único país de América del Sur que no tenía deuda externa en 1865-1870. Tampoco tenía esclavos y era el país con menos analfabetos de la América Latina. Hipocresía.
La Derecha no puede ser democrática porque no puede explicitar lo que realmente va a hacer, de ser gobierno. Sólo puede disfrazarse de democrática, por lo que tiene que ser hipócrita para llegar al poder. Necesita de una seudo-democracia para ser poder, de una democracia condicionada, imperfecta. De esto al “fraude patriótico” hay un paso.
¿Puede un fraude ser patriótico? Hipocresía. ¿Se puede “conquistar” un desierto? Hipocresía.
La Derecha no puede declamar sus verdaderos propósitos para obtener el poder, los tienen que disfrazar. Como dijo Menem, en un rapto de honestidad intelectual: Si yo decía lo que iba a hacer no me votaba nadie”.
La Derecha no puede decir que su programa económico, el modelo agroexportador, diseñado para “conservar” sus privilegios, va a dejar al 60% de la población fuera del sistema porque “no los va a votar nadie”. O casi nadie. Entonces, se disfraza de liberal.
Esto llevó a Alberdi a decir: Los liberales argentinos son amantes platónicos de una deidad que no han visto ni conocen. Ser libre, para ellos, no consiste en gobernarse a sí mismos sino en gobernar a los otros. La posesión del gobierno: he ahí toda su libertad. El monopolio del gobierno: he ahí todo su liberalismo. El liberalismo como hábito de respetar el disentimiento de los otros es algo que no cabe en la cabeza de un liberal argentino. El disidente es enemigo; la disidencia de opinión es guerra, hostilidad, que autoriza a la represión y la muerte”. Un verdadero liberal, como Alberdi, debe ser progresista y creer que en la libertad, todos, encontraran el bienestar. Pretende luchar contra los privilegios.
Con un liberal autentico se podría discutir sobre las contradicciones del liberalismo político con el liberalismo económico. No con La Derecha. De hecho hubo influencia de Adam Smith (que era filósofo y no economista) y Stuart Mill sobre Marx. Más de lo que se piensa. Pero a La Derecha le interesan solo algunas cosas que dijo Smith, no todas. Sólo las que, hipócritamente, le conviene. No le interesa el liberalismo, sólo las ventajas que pudiera acarrearle.
La Derecha dice que no es posible erradicar totalmente la pobreza, pero miente: No es que no se pueda erradicar. Su modelo neoliberal necesita de la pobreza, al menos en un porcentaje de la población. No es esto, precisamente, lo que dice Adam Smith.
Yo he escuchado economistas “liberales” decir (y a algunos escribir) que “un 5% de desocupación se debe considerar pleno empleo, ya que, porcentajes de desocupación menores, dispararían los costos laborales, por la puja distributiva, de tal manera que se haría inviable la estabilidad económica.”
Si lo tradujeran en términos simples seria: “Se debe condenar como mínimo al 5% de la población a la indigencia o a la indignidad (seguramente a ambas) para que algunos de los demás tengan productos a costos “razonables”. El colchón de desempleados funciona así como “disciplinador social.” Pero nunca lo van a decir así. Hipocresía e Inmoralidad.
Para que haya privilegiados en un juego de suma cero, como es la distribución de los ingresos nacionales, tiene que haber des-privilegiados.
Debe haber. Es condición del sistema económico neoliberal.
Si dijesen esto, no tendrían chances de gobernar y si no lo dicen son hipócritas. Por lo tanto, serán tan hipócritas como sea necesario, para poder gobernar a los otros y conservar sus privilegios.
¿A quiénes convence con el disfraz? A los que son ya muy privilegiados no hace falta que los convenzan de nada, convencen a quienes tienen algo y quieren emular a los que tienen mucho. A la clase media, al “medio pelo” como la llamaba Jauretche, a la “aristocracia-pequeño-burguesa-obrera” según Hobsbawm.
Gorilocracia e Hipocresía, escribimos hace un tiempo.
Derecha e Hipocresía, decimos ahora. Quizás deberíamos decir Derecha, Hipocresía y Egoísmo.
La Hipocresía es el factor común.
Derecha y Gorilocracia es lo mismo.
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